Volver al fundamento 1

MES DE LA REFORMA

Volver al fundamento 1

Romanos 1:17

«Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.»


Introducción

  • ¿Qué sucede cuando las tradiciones humanas comienzan a oscurecer el mensaje del evangelio?
  • ¿Puede una iglesia conservar muchas prácticas religiosas y, al mismo tiempo, alejarse de las verdades fundamentales de la fe?
  • ¿A dónde debemos volver cuando esto sucede?

La Reforma Protestante no surgió con la intención de crear una nueva religión, sino en medio de una profunda preocupación por enseñanzas y prácticas que necesitaban ser examinadas a la luz de la Palabra de Dios. Lo que comenzó con el cuestionamiento de Martín Lutero al abuso de las indulgencias terminó llevando a preguntas mucho más profundas: ¿Cómo puede el pecador ser justo delante de Dios? ¿Cuál es la verdadera enseñanza del evangelio? ¿Quién tiene la autoridad para determinarlo?

Por eso, recordar la Reforma no consiste solamente en recordar un acontecimiento ocurrido hace más de quinientos años. Es también una oportunidad para preguntarnos: ¿sobre qué fundamento estamos construyendo hoy nuestra fe?

Desarrollo

En tiempos de la Reforma, uno de los problemas que provocó la reacción de Martín Lutero fue el abuso relacionado con las indulgencias. Sin embargo, detrás de aquella controversia había un problema mucho más profundo: ¿sobre qué autoridad podemos distinguir la verdad del error?

Lutero comenzó cuestionando una práctica, pero la discusión terminó llevándolo nuevamente a las Escrituras. Años después, cuando fue llamado a retractarse de sus escritos, expresó una convicción que resume el espíritu de la Reforma: su conciencia estaba cautiva de la Palabra de Dios. Para él, ni papas, ni concilios, ni ninguna otra autoridad humana podía ocupar el lugar que corresponde únicamente a la Palabra de Dios.

«Mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios».

Esto no significa que los creyentes no necesitemos pastores, maestros o personas que nos ayuden a comprender las Escrituras. Dios utiliza maestros para edificar a su iglesia. Sin embargo, ningún maestro es infalible. Un pastor puede equivocarse, una tradición puede equivocarse y nosotros mismos podemos equivocarnos. Por eso, toda enseñanza debe ser examinada a la luz de la Palabra.

Volver al fundamento

Las cinco solas de la Reforma

Sola
Escritura

Sola
Gracia

Sola
Fe

Solo
Cristo

Solo a Dios
la Gloria

La Reforma fue entonces un llamado a volver al fundamento. De allí surgieron los principios que conocemos como las cinco solas: Sola Escritura, Sola Gracia, Sola Fe, Solo Cristo y Solo a Dios la Gloria. No se trataba de inventar una nueva fe, sino de recuperar verdades que habían sido oscurecidas y colocar nuevamente el evangelio en el centro.

EL CORAZÓN DEL EVANGELIO

«El justo por la fe vivirá»

La Reforma fue un llamado a volver al corazón del evangelio: «el justo por la fe vivirá». No se trataba simplemente de corregir prácticas religiosas, sino de recuperar la verdad de que nuestra esperanza delante de Dios no descansa en nuestros méritos, sino en lo que Él ha hecho.

Hoy ese mismo llamado sigue siendo necesario. Volver al fundamento es volver al evangelio, recordar dónde está nuestra esperanza y vivir cada día confiando en la gracia de Dios. Por eso, al recordar la Reforma, también debemos preguntarnos: ¿estamos viviendo por la fe en el evangelio que decimos creer?

Conclusión

La Reforma nos recuerda que una iglesia puede conservar muchas prácticas religiosas y, aun así, alejarse de las verdades fundamentales del evangelio.

Por eso, cuando las tradiciones, las opiniones o las costumbres comienzan a ocupar el lugar que corresponde a la verdad de Dios, necesitamos volver al fundamento.

Romanos 1:17 nos recuerda cuál es ese fundamento: «el justo por la fe vivirá». Nuestra esperanza no está en nuestros méritos ni en lo que podamos hacer para alcanzar el favor de Dios, sino en el evangelio y en lo que Dios ha hecho por nosotros.

Para reflexionar

La Reforma no debe quedarse solamente como un acontecimiento de la historia. También nos invita a examinar sobre qué estamos construyendo nuestra fe.

¿Estamos permitiendo que nuestras opiniones, costumbres o tradiciones tengan más peso que la Palabra de Dios?

¿Descansa nuestra esperanza en nuestros propios méritos o estamos viviendo confiando verdaderamente en el evangelio?

Recordar la Reforma es también recordar este llamado:
volver a la Palabra, volver al evangelio y vivir por la fe.


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