Salvación – Parte 3

2 Pedro 1:10 (RVR1960)
“Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás”.

Introducción

En esta última parte de nuestro estudio de la salvación, abordamos las últimas preguntas más importantes en la vida cristiana.

Muchos creyentes viven con dudas constantes, mientras que otros poseen una seguridad que no siempre es verdadera. La Escritura no solo permite, sino que nos llama a buscar una certeza firme, para que nuestra vida espiritual no esté marcada por la inseguridad, sino por la confianza en la obra de Dios.

Comprender la verdadera seguridad de la salvación no solo aclara nuestra posición delante de Dios, sino que fortalece nuestra fe, afirma nuestro caminar y nos protege del engaño de una falsa seguridad.

Preguntas y respuestas

1. Hice mi oración de fe, ¿es suficiente para ser salvo?

La salvación no se obtiene simplemente recitando una oración o pronunciando palabras específicas. La oración, en este contexto, no es el instrumento de salvación sino la expresión de ella. Romanos 10:9 no es técnicamente una “oración de fe” en el sentido de una petición dirigida a Dios, sino más bien una declaración de fe: una confesión de lo que crees acerca de Jesús y su resurrección.

2. ¿Puede alguien pensar que es salvo y no serlo realmente?

Existen cuatro posibles posiciones con respecto a la seguridad de la salvación:

Posición Uno
Hay personas que no son salvas y saben que no lo son. Estas personas son conscientes de la enemistad que hay en sus corazones hacia Dios y claramente no quieren tener nada que ver con Cristo como su Salvador. Declaran abiertamente que no necesitan a Cristo. A menudo son abiertamente hostiles al evangelio.

Posición Dos
Hay personas que sí son salvas, pero no están seguras de ello. Aunque realmente tienen una relación con Dios, viven con dudas. A veces luchan con el pecado y, por eso, sienten que no son salvas. Su conciencia les inquieta y aún no han llegado a tener seguridad en su fe.

Posición Tres
Hay personas que son salvas y lo saben. Tienen seguridad de su relación con Dios y no viven con dudas constantes. Entienden el evangelio y confían en lo que Cristo ha hecho por ellos. Además, el Espíritu Santo les da la convicción interna de que son hijos de Dios (Romanos 8:16).

Posición Cuatro
Hay personas que no son salvas, pero están convencidas de que sí lo son. Tienen una seguridad que no es real, sino una falsa seguridad.

La forma más común de caer en esta falsa seguridad es creer una idea equivocada de la salvación o confiar en lo que uno hace, en lugar de confiar en Cristo.

Conclusión

La seguridad de la salvación no descansa en nuestras emociones, ni en la intensidad de nuestra experiencia, sino en la obra perfecta de Cristo y en la verdad de Su Palabra.

Sin embargo, la perseverancia en la fe evidencia esa realidad: no produce la salvación, pero sí confirma que es genuina. Por ello, la ausencia de seguridad no siempre significa ausencia de salvación, pero sí nos llama a examinarnos, a volver a Cristo y a afirmar nuestra vida en obediencia a Él.


Una respuesta a «Salvación – Parte 3»

  1. Avatar de Carlet
    Carlet

    El Espiritu Santo se pierde, si langente peca?

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