“La actitud si importa”
ROMANOS 12:8
“El que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.”
Introducción
- ¿Qué actitud debe caracterizar a quienes animan, sirven, lideran y muestran compasión dentro de la iglesia?
- ¿Es suficiente realizar una función, o también importa la manera en que la llevamos a cabo?
- ¿Estamos usando los dones que Dios nos ha dado para edificar a otros y glorificar a Dios?
Dios no solo ha distribuido diferentes dones a los creyentes, sino que también ha establecido la actitud con la que deben ejercerse. La exhortación debe animar y corregir conforme a la verdad; la generosidad debe practicarse con sinceridad; el liderazgo debe ejercerse con diligencia; y la misericordia debe manifestarse con alegría.
Cuando cada creyente utiliza el don recibido con la motivación correcta, la iglesia es fortalecida, Cristo es exaltado y el amor de Dios se hace visible en medio de su pueblo.
Desarrollo
El don de exhortación capacita al creyente para animar a otros a obedecer y permanecer firmes en la verdad de Dios. En ocasiones implica corregir y amonestar frente al pecado (2 Ti. 4:2); en otras, consolar, fortalecer y estimular a los creyentes en medio de sus luchas y desánimos (2 Co. 1:3–5; He. 10:24–25). La exhortación bíblica no busca condenar, sino conducir a las personas a una vida de fidelidad y esperanza en Cristo.
El que reparte es llamado a hacerlo con liberalidad. Este don se manifiesta en una generosidad sincera y sacrificada para suplir las necesidades de otros con los recursos que Dios ha provisto. Dar con liberalidad significa hacerlo con integridad de corazón, sin intereses ocultos ni deseo de reconocimiento humano, sino con el propósito de glorificar a Dios y reflejar su amor hacia los demás.
El que preside debe hacerlo con solicitud. La idea es la de alguien que está al frente guiando y dirigiendo con diligencia y responsabilidad. Este liderazgo se ejerce tanto en el hogar como en la iglesia, no como una posición de privilegio, sino como un servicio dedicado al bienestar de quienes están bajo su cuidado. El líder piadoso guía con ejemplo, compromiso y disposición para servir.
El que hace misericordia debe hacerlo con alegría. Este don se expresa mediante una sensibilidad especial hacia quienes sufren, acompañada del deseo y la acción concreta para aliviar sus cargas. La misericordia cristiana no actúa por obligación ni con tristeza, sino con un corazón gozoso que refleja la compasión de Cristo. La alegría convierte la ayuda en un acto genuino de amor y esperanza para quienes atraviesan momentos de dolor.
Exhortación
Animar, corregir y fortalecer conforme a la verdad de Dios.
Liberalidad
Dar con sinceridad, integridad y generosidad sin reservas.
Solicitud
Guiar con diligencia, responsabilidad y espíritu de servicio.
Alegría
Mostrar misericordia con compasión activa y corazón gozoso.
Conclusión
Dios ha dado diversos dones a su iglesia, pero también ha establecido la actitud con la que deben ejercerse. La exhortación debe hacerse con amor y verdad; la generosidad, con sinceridad; el liderazgo, con diligencia; y la misericordia, con alegría.
Cuando cada creyente sirve de esta manera, el cuerpo de Cristo es edificado, las necesidades son atendidas y Dios es glorificado a través de una iglesia que refleja el carácter de su Señor.
Aplicación
Examina cómo estás sirviendo dentro de la iglesia. No solo preguntes cuál es tu don, sino también con qué actitud lo estás ejerciendo. Dios desea que animes con amor, des con generosidad, lideres con diligencia y muestres misericordia con alegría, para que otros sean edificados y Cristo sea exaltado.
Reto
Esta semana, identifica el don o la oportunidad de servicio que Dios ha puesto en tus manos y úsalo intencionalmente para bendecir a alguien. Anima a quien está desanimado, comparte con quien tiene necesidad, sirve con responsabilidad o muestra misericordia a quien sufre, haciéndolo todo para la gloria de Dios.

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