¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros? Parte 2

ESTUDIO BÍBLICO · PARTE 2

¿Cómo llegó la Biblia


hasta nosotros?

2 PEDRO 1:20–21

“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura
es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída
por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron
siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

◆ PARA COMENZAR

Introducción

Hoy podemos abrir nuestra Biblia, leerla en casa, llevarla a la
iglesia o tenerla incluso en nuestro teléfono. Pero pocas veces
nos detenemos a pensar:

?
¿Cómo fueron reconocidos estos escritos como Palabra de Dios?
?
¿Quién decidió cuáles debían formar parte de la Biblia?
?
¿Y cómo lograron llegar hasta nosotros después de tantos siglos?

Esos escritos fueron

recibidos, reconocidos, preservados y transmitidos por el pueblo de Dios
.
La Iglesia no convirtió esos libros en Palabra de Dios ni les otorgó
su autoridad;

reconoció en ellos una autoridad que ya poseían porque procedían de Dios.

Y esto tiene una implicación para nosotros: si la Iglesia no está
por encima de la Palabra,

nosotros tampoco lo estamos.

No somos nosotros quienes decidimos lo que la Biblia debe decir; nuestra responsabilidad es acercarnos a ella con humildad para comprender fielmente lo que Dios ha comunicado y vivir conforme a su Palabra.

IDEA CENTRAL
Conocer cómo la Biblia llegó hasta nosotros no es solamente conocer
su historia. Es aprender a valorarla, escucharla y someternos a su autoridad.

◆ COMPRENDIENDO EL PROCESO

Desarrollo

3

Los escritos fueron reconocidos como Palabra de Dios

Cuando hablamos de cómo llegó la Biblia hasta nosotros aparece
una palabra importante:
canon.

CANON
CAÑA DE MEDIR

Este término está relacionado con la idea de una caña de medir, regla o norma. Con el tiempo llegó a utilizarse para referirse a aquellos escritos reconocidos como autoridad para la fe y la vida del pueblo de Dios.

Pero debemos entender algo fundamental: la Iglesia no hizo inspirados estos escritos al reconocerlos.

Si procedían de Dios, ya poseían autoridad.

Por eso, la comunidad creyente no tenía la tarea de decidir qué escritos convertir en Palabra de Dios,

sino de reconocer aquello que Dios ya había dado.

PRINCIPIO FUNDAMENTAL
La Iglesia reconoce el canon;


no crea su autoridad.

Esto también nos enseña algo para nuestra vida.

La autoridad de la Biblia no depende de que nosotros estemos
de acuerdo con lo que dice.

La Palabra no se somete a nosotros; nosotros debemos someternos
a la Palabra.

4

Los escritos fueron preservados y transmitidos

El pueblo de Dios no solamente reconoció estos escritos, sino que también los

preservó y transmitió de generación en generación.


Fueron conservados, copiados, leídos y enseñados porque la
comunidad creyente reconocía en ellos una autoridad especial.

Así, generación tras generación, estos escritos continuaron formando parte de la vida y enseñanza del pueblo de Dios.

⚠ Una distinción importante

No todo escrito antiguo o religioso era considerado
Palabra de Dios.

Libro de Jaser
JOSUÉ 10:13
Libro de las Batallas de Yahvé
NÚMEROS 21:14

Que estos documentos fueran conocidos o mencionados no significaba que fueran considerados Escritura inspirada;

además, no todo lo inspirado es necesariamente canónico.

DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN

¿Cómo llegó la Palabra hasta nosotros?

1
Dios inspira

2
Los autores escriben

3
El pueblo de Dios reconoce

4
Los escritos son preservados

5
La Palabra es transmitida

Por eso, así como generaciones anteriores tuvieron la
responsabilidad de preservar y transmitir fielmente la Palabra,
nosotros tenemos la responsabilidad de

leerla, comprenderla, enseñarla y vivirla con fidelidad.

PARA REFLEXIONAR EN LA CÉLULA
¿Qué estamos haciendo nosotros con la Palabra
que ha llegado a nuestras manos?

Conclusión

Dios permitió que su Palabra fuera

escrita, reconocida, preservada y transmitida

hasta llegar a nuestras manos. Pero tener la Biblia es también una responsabilidad.

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado […]
que usa bien la palabra de verdad”.
2 TIMOTEO 2:15

No somos nosotros quienes debemos adaptar la Palabra a lo que queremos creer; somos nosotros quienes debemos permitir que

la Palabra examine, corrija y transforme nuestra manera de vivir.

La Palabra llegó hasta nuestras manos porque otros la recibieron, la preservaron y la transmitieron. Ahora nos corresponde a nosotros

conocerla, vivirla y enseñarla fielmente a la siguiente generación.

Recibimos una Palabra preservada fielmente.


Nuestra responsabilidad es vivirla
y transmitirla fielmente.


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