QUO VADIS

Efesios 2:8–9 (RVR1960)
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

Introducción

  • ¿Sabemos realmente adónde iremos cuando termine nuestra vida en esta tierra?
  • ¿Descansa nuestra esperanza en Cristo o en nuestras propias obras y esfuerzos?
  • ¿Hemos experimentado el nuevo nacimiento que da la certeza de pertenecer a Dios?

A lo largo de la vida, muchas personas se preocupan por sus planes, sus sueños o su futuro. Sin embargo, pocas se detienen a pensar en la pregunta más importante de todas: el destino de su alma.

La historia de John Wesley y el encuentro de Nicodemo con Jesús nos recuerdan que no basta con conocer acerca de Dios o practicar una religión; lo verdaderamente esencial es tener la certeza de nuestra relación con Él.

Idea central

La verdadera fe en Cristo produce una seguridad real de salvación. No se basa en nuestras obras ni en nuestra religiosidad, sino en la gracia de Dios y en la obra perfecta de Jesús. Cuando una persona ha nacido de nuevo, vive con la certeza de que pertenece a Dios y sabe adónde irá.

Desarrollo

John Wesley, fundador del metodismo, relató que en uno de sus viajes en barco
se levantó una fuerte tormenta que llenó de temor a muchos pasajeros. Sin embargo, un grupo de misioneros moravos cantaba alabanzas con paz y confianza.
Cuando la tormenta pasó, Wesley les preguntó por qué no tenían miedo, y ellos respondieron que sabían quién era el dueño de sus almas y que sabían adónde irían si morían. Entonces uno de ellos le preguntó: “¿Y usted, sabe adónde va?


Durante muchos meses Wesley se preguntó cómo podía tener aquella misma convicción. Finalmente clamó al Señor por esa certeza y, mientras oraba, sintió que su corazón ardía profundamente. En ese momento comprendió que había experimentado el nuevo nacimiento: tenía la seguridad de que Dios lo había perdonado, que era un hijo de Dios y que sabía adónde iría si moría.


Algo similar ocurrió con Nicodemo. A pesar de su conocimiento religioso, Jesús le enseñó que debía nacer de nuevo. La verdadera fe no solo informa la mente, sino que transforma el corazón y produce la seguridad de la salvación.

Aplicación

Vivir con esta certeza transforma nuestra manera de vivir: nos da paz en medio de la incertidumbre, nos libra del temor y nos permite caminar
con la seguridad de que pertenecemos a Dios.

Conclusión

La pregunta que confrontó a John Wesley sigue siendo válida hoy ¿Sabes adónde vas?.
La verdadera fe en Cristo no solo habla de Dios, sino que descansa en su gracia y vive con la seguridad de la salvación.

RETO DESAFÍO

Esta semana, reflexiona delante de Dios si tu esperanza está puesta en Cristo o en tus propias obras.
Ora pidiendo al Señor una fe genuina y la seguridad de saber que tu vida y tu destino eterno están en Sus manos.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *